Para cuándo el sindicato?
Me escribe mi amiga Maribel:
"Pues déjame que te cuente, amiga Puri. La vida de una madre de 32 es dura (supongo que como la de los 36 y la de los 40). Tienes que estar en todo. Estás pendiente de que todo el mundo que está a tu alrededor esté bien y se te olvida un poco mirarte el ombligo (que no está mal mirarse uno mismo de vez en cuando). Te dije que me identificaba con la Puri, un poco, en el sentido de que te conviertes en la esclava de tu casa. No tienes tiempo para limpiar, ni hacer de comer, ni nada de nada, porque todo el tiempo lo tienes que dedicar al peque. Cuando él duerme, tienes que aprovechar y dormir tu (aunque sean 5 minutos, anda que no se agradecen...). Y parece que estés todo el día con el mando en la mano y tocándote una el quetekuen. Luego, después de la baja, es cuando te das cuenta de que ya no tenías vida propia. Tu hijo y tu pasais a ser uno. No existia el límite. Ahora que vuelves a la rutina, ves que te hacía falta un poco de espacio. Y en esas estamos. Luchando día a día porque se valore cada vez más el trabajo de las MADRES. Que ahora que lo soy entiendo muchísimo a la mía. Es una santa, de verdad"
Sólo lo sabela que lo pasa, amiga Maribel (pongo otra vez la musiquilla de consultorio).Ni que te locuenten, ni que te lo expliquen. Hay que vivirlo, hay que pasarse esas noches en vela, hay que sentir esa angustia, ese sinvivir por una criaturilla que cuando te sonríe te desmonta...Yo propongo crear un sindicato, ¡qué pasa!, para la mierda que nos arreglan los otros...por lo menos uno que defienda a las mujeres con criaturas pequeñas. Tampoco necesitamos mucho, un poquito de comprensión, de reconocimiento, de autoestima...que un parto no es cualquier cosa, que la lactancia tampoco... ¿Quién se apunta?