Ayer le puse un conjuntito supermono a mi Fernandito y me lo llevé al parque del barrio. El solecito ya estaba bajo y daba gusto recibir la brisita de tarde. ¡La primera en la frente! Lo subo en un muelle convertido en caballito y le insisto en que se coja bien a las agarraderas, que si quieres arroz Catalina..., el niño se emociona con el bamboleo y se mete un castaño en la frente...¡¡¡mierda!!!, empieza con unos berridos que se giran todos los visitantes del parque creyendo que soy una maltratadora...yo utilizo todos los recursos a mi mano y consigo que el niño frene el concierto o por lo menos sea menos estrepitoso el escándalo.
- No te preocupes, si ya se ha estrenado...eso que tienes conseguido...es raro el día que no echan una buena llorada.
Me giro y el que me habla es un chico de unos treinta añitos (de mi edad, coño), delgadito (bastante palillito para mi gusto le faltan algunos frankfurts...) y con una niña que me sonríe maliciosa (menudo bicho).
- Sí, se ha emocionado y....
Fernandito no se corta un pelo y se tira para la niña y le pega un abrazo. ¡¡¡Ole, mi niño!!! Ella, tampoco se corta y le araña la mejilla con mala leche. Aprende, Fernandito, no se puede tratar así a las mujeres...toma nota o lo pasarás mal, macho.
- Susana, no arañes, mira que te lo he dicho veces...- le reprende el padre muy enfadado.Miro de reojo y no está nada mal el gachón. Pero nada mal. La parejita (Fernandito y Susana, manos de araña) se sitúa en la zona de arena y los progenitores nos vamos a sentar a un banquito cercano.
-¿Está bien este parque, verdad?-me pregunta el chico.
- No vengo mucho, pero sí, es muy tranquilo...
- Perdona...me llamo Javier... ¿y tú?
- Puri
Cuando giro la cabeza veo que Fernandito se mete un puñado de tierra en la boca como si fuese un pastel de chocolate....¡me cago en el niño!